Mi problema
Mi problema contigo es recordar que alguna vez compartimos un espacio imposible. Que donde nos entendíamos era perfecto mientras el resto era un desastre. Ayer anotaba en un papel todas las deleitables memorias que retengo, las primeras veces, las complacencias. Esa tremenda cantidad de postales en que como cachorros juguetones revolvimos nuestros cuerpos con resultado memorable. Ofrecimos tantas cosas y todo eso se perdió sin vuelta atrás, incompatible con nuestros presentes disimiles, innecesario en realidad excepto en estos momentos de soledad y nostalgia.
Como no me va a gustar recordar ese pantalón de pequeños cuadritos minúsculos que bajaba tan lentamente junto con tu ropa interior y me reveló por vez primera el vello de tu pubis, la sombra húmeda de tu sexo mientras mi boca y mi lengua descubría el néctar oscuro de tu cuerpo. Me cuesta no deleitarme en la memoria de tus pliegues, en tus nalgas y el nacimiento de tus piernas, en los vellos que cosquilleaban en mi lengua. Los besos después tenían otro sabor. Tus huesos tenían otro peso en mis manos una vez que la fiebre se apoderaba de nuestras voluntades, ese es mi problema, acordarme de lo que dejó de ser y saber que la postal la llevo tatuada mas adentro que la carne.
Como no me va a gustar recordar ese pantalón de pequeños cuadritos minúsculos que bajaba tan lentamente junto con tu ropa interior y me reveló por vez primera el vello de tu pubis, la sombra húmeda de tu sexo mientras mi boca y mi lengua descubría el néctar oscuro de tu cuerpo. Me cuesta no deleitarme en la memoria de tus pliegues, en tus nalgas y el nacimiento de tus piernas, en los vellos que cosquilleaban en mi lengua. Los besos después tenían otro sabor. Tus huesos tenían otro peso en mis manos una vez que la fiebre se apoderaba de nuestras voluntades, ese es mi problema, acordarme de lo que dejó de ser y saber que la postal la llevo tatuada mas adentro que la carne.